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lunes, 5 de septiembre de 2016

Elogio de la planta. Francis Hallé



Aunque reconozco que no soy un asiduo lector de libros de divulgación escritos por franceses, no se puedo negar que tienen una frescura que los diferencia rápidamente de la “ortodoxia anglosajona”. Este es el segundo libro que leo de Francis Hallé (el otro es el muy recomendable “Un mundo sin invierno. Los trópicos: naturaleza y sociedades”).


Hallé es uno de los padres de la moderna arboricultura y un gran tropicalista, pero que seguramente se le recordará por su particular forma de estudiar la biodiversidad en las copas de los árboles de la selva tropical desde una plataforma sustentada por un globo aerostático. El libro es una mezcla de reivindicación de las plantas frente a nuestro “zoocentrismo” y una constatación de su verdadera importancia dentro de nuestro Planeta. Por momentos, parece un libro escrito por una planta que se asombrara de lo raritos que somos los animalejos.

martes, 19 de julio de 2016

La Calima: un consuelo.

Calima desde Sierra Nevada (Granada). 2.900 m. Foto viejorra.

Hoy mientras sacaba la basura, eran más de las 10 de la noche, las chicharras estaban cantando y el termómetro de casa marcaba los 34 ºC en la calle. Miré al cielo y vi esa horrible calima acompañante de las olas de calor del verano. La noche promete.

Sin embargo, desde hace ya algunos años encuentro mi consuelo ante esta circunstancia, fue tras leer un informe sobre los proyectos AL:PE 2 (1995) y MOLAR (2000) que estudiaron la contaminación vía atmosférica de las lagunas de las montañas europeas. Los resultados eran sorprendentes y la calima jugaba un papel inesperado.

Cuanto más cerca del centro industrial de Europa, más contaminadas estaban las lagunas por la deposición ácida (óxidos de Azufre o Nitrógeno de los combustibles fósiles). Así, las lagunas del norte de España estaban más contaminadas que las del sur. En Gredos se estudió la Laguna Cimera (2.140 m.), la que está a mayor altitud de las famosas Cinco Lagunas. El contenido en Cadmio en el hígado de los salvelinos, que se soltaron allí para pescarlos, alcanza niveles no aptos para el consumo.


Y ¿qué hay de la calima?, pues resulta que las aguas de estas lagunas de origen glaciar, en su pureza, tienen una nula reserva alcalina que neutralice la lluvia ácida. Sin embargo, el polvo sahariano que llega a la Península durante las olas de calor tiene un ph básico, que neutraliza en buena medida los efectos de esa contaminación vía atmosférica. Increíble. Ahora hay que mirar con mejores ojos a esos cielos sucios de estos días. El que no se consuela es porque no quiere.

sábado, 11 de junio de 2016

Duelo al sol. Lagartija colirroja (Acanthodactylus erythrurus).

El jovenzuelo provocando.

Cuando uno pasa un rato observando tranquilamente a un animal en su ambiente, rápidamente aparecen actitudes y comportamientos que inevitablemente ve reflejados en los de nuestra propia especie, incluso en las lagartijas.

Bajaba de recogida, tras un paseo por la parte alta de la sierra, cuando no pude evitar parar en una zona especialmente buena para la Lagartija colirroja. Será una especie de zonas áridas y vendrá equipada de serie para las dunas, pero le gustan un montón las zonas soleadas de la media montaña cacereña.

El adulto y la hormiga.


Conseguí sentarme cerca de un adulto de gran tamaño que se soleaba y que tenía ese aspecto típico de las lagartijas cuando están pegando una cabezadita. Cuando apareció un jovenzuelo abrió los ojos, lo midió visualmente, tras lo que lo ignoró sin más. Pero el jovenzuelo empezó a desafiarle levantándose todo lo posible con sus patas delanteras para parecer más grande. Esto el viejo no lo toleró y le respondió con el mismo gesto, pero el jovenzuelo no se echaba atrás. Mantuvieron el duelo un par de minutos sin que ninguno se moviera de su posición, pero en ese momento unas hormigas gordas empezaron a pasear entre las patas estiradas del viejo. Viendo ese festín bajo su cuerpo empezó a mirarlas de reojo, aunque mantenía al joven controlado. Pero la tentación era mucha y empezó a relajar su postura, más preocupado ya por las hormigas. Esto lo debió interpretar el joven como una victoria y avanzó casi medio metro hacía el adulto. Error. El adulto por ahí no iba a pasar y se lanzó como un rayo sobre el joven, que escapó entre el matorral por los pelos.


Tras su victoria, el adulto volvió al lugar de las hormigas con grandes contoneos, hizo un par de gestos de amenaza, todo lo cual recordaba al típico abusón fanfarrón, y se merendó unas hormigas.

lunes, 16 de mayo de 2016

Jardín de casa encantado. Águeda, 5 años.



El jardincillo de casa dibujado por mi hija en unos quince minutos. Curiosamente ha eliminado todos los elementos estructurales del jardín (o eso pensaba yo), árboles de hoja caduca, arbustos perennes, hiedra, etc. Ha compuesto su versión del jardín que, dándole vueltas, resulta ser el auténtico alma del mismo: El banco de madera, la mesa de forja, las celosías de bambú, la rocalla de caliza anaranjada con la Aubrieta de flores moradas(la única planta en flor en ese momento), el Arce japonés con las hojas nuevas de color rojo coral, la Campanula que crece junto al arce y los cantos rodados blancos del suelo.

jueves, 12 de mayo de 2016

Puentecinos de Torremocha (Cáceres).



Hoy nos puede parecer increíble, mágico incluso, pero mucho tiempo antes de los Fondos de Cohesión, antes de que Calatrava enseñara al mundo cómo hacer un puente, la gente se buscaba las maneras para no mojarse los pies más de lo necesario.

Sabiendo que nunca nadie en ningún lugar del Planeta, ni en ninguna época, va a construir otro puente de Alcántara, es tontería emperrarse en gastarse el dinero en hacer un puente fino, sobre todo si lo tiene que pagar uno.

Pero tampoco hay que actuar sin estilo, tan grave es pecar por exceso, como ser un cutre. En ese punto exacto es donde estaban estos constructores de Torremocha. El puentecino bonito para que pase un burro con los sacos de harina de los molinos. El paso elevado, pontón o como quiera que se llame, para pasar a pie de camino al huerto o a los olivos, las bestias que se mojen las pezuñas.




Esta es una forma de pensar bastante saludable, tal y como yo lo veo, y no tardaremos en volver a ella.

martes, 3 de mayo de 2016

El Roble Grande de la Solana.


Reconozco que mi capacidad de asombro hace años que alcanzó su tope y ahora ya no hay nada que me sorprenda. Ayer me enteré de la muerte de uno de nuestros Árboles Singulares, más bien de su asesinato, y no me sorprendió, llevo viendo obras maestras de estas sanguijuelas desde que tengo uso de razón. El mundo es suyo, eso es cierto. Mi interés por la conservación de la Naturaleza era hasta hace algo menos de 6 años una cuestión de puro egoísmo, por el mero placer del disfrute de la Belleza con mayúsculas y por el indudable enriquecimiento personal que nos aporta el mantenernos unidos con la Naturaleza. Ahora ese egoísmo se ha transformado en un egoísmo de padre. Y ahí se acaba todo.


Desde pequeño soy absolutamente consciente de que nuestra especie va a acabar consigo misma. Es algo natural puesto que somos una obra de la Naturaleza, es bueno asumirlo cuanto antes. Puede que nos llevemos a un puñado, cientos, miles de especies con nosotros en nuestra caída, pero no nos hagamos los interesantes, a los pocos años de haber desaparecido el último ser humano de la Tierra, la Naturaleza se recuperará, como está ocurriendo en Chernobyl.


El de la motosierra y el herbicida no ha hecho nada destacable, estoy harto de ver cosas peores. Yo sólo lo siento por el pobre Roble Grande, que vio pasar bajo su copa generaciones de leñadores sin que le tocaran un pelo, esto le debió coger por sorpresa. Por mucho que el método sea el habitual de esos seres analfabetos y avariciosos que se creen por encima de todo.


El de la motosierra y el herbicida sólo ha hecho el mundo un poco más feo. Pero no importa, para cualquier animal el Roble Grande era un roble más y para las personas parece que también. Hoy hay Champion League.

viernes, 22 de abril de 2016

Berrenda colorada. La subida a los agostaderos de Tornavacas.

Duelo al sol en el antiguo glaciar de Cuerda Llana.

No soy yo muy amigo de vacadas en la alta montaña extremeña, terrenos que siempre han sido más de cabra y oveja, ahora en horas bajas. Los daños que llegan a hacer son bastante evidentes en unos terrenos de suelo escaso y gran desnivel, salpicados por parches de suelos higroturbosos. Pero son tan bonitas las vacas berrendas coloradas, las madres de las famosas Longhorn tejanas, que uno se olvida de todo y además estamos en Tornavacas.

Para llegar a los frescos regajos primero hay que cruzar los secos piornales.

En junio de 2014 me encontré con esta vacada subiendo por las viejas trochas, en dirección a los regajos donde pasarían en verano. A la hora del bocata, donde un día estuvieron los hielos del glaciar de Cuerda Llana, dos de estas vacas aparecieron entre los piornos y mostraron un preocupante interés por mi comida. Ellas estaban rodeadas de nardetas, megaforbios y dios sabe cuántas cosas más de las que suele comer una vaca. Yo sólo tenía un bocata…y lo defendí.
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