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sábado, 3 de diciembre de 2016

Brumas hurdanas



He escuchado muchas veces aquello de “si te subes a lo alto de la Sierra de Gata, al Jálama o al Carbonero, los días con frente atlántico puedes oler el mar”. Bien, mis cualidades olfativas deben haber quedado mermadas de oler tanto queso, porque yo no lo he conseguido nunca en ninguno de los dos. A veces sospecho que hay mucho poeta suelto.


Lo que si os puedo asegurar es que los días brumosos de otoño-invierno, cuando desde el Puerto de Honduras miro hacia Las Hurdes, veo el mar.

martes, 15 de noviembre de 2016

Los Castaños de Escondelobos (Casas del Castañar, Cáceres).


Aquellos vecinos de La Asperilla que en el siglo XV, cansados de vivir continuamente a caballo entre el pueblo y las fincas de castaño de la sierra, decidieron quedarse a vivir en los sequeros de castaños, fueron los fundadores de las Casas del Castañar. Pero sería injusto no reconocer que los verdaderos promotores de aquello fueron los castaños. Castaños entre los que se contaban los Castaños de Escondelobos, que ya por entonces debían ser unos ejemplares de porte majestuoso.

Si a los vecinos de Casas del Castañar las cosas le fueron bien y el pueblo creció, hasta el punto que La Asperilla terminó por desaparecer, a los castaños las cosas le fueron mal. La enfermedad de la tinta acabó en 150 años con más del 90 % de los castaños de la sierra. Dejaban el hueco al que sería la futura estrella de la comarca: el cerezo.


Los Castaños de Escondelobos ya tenían 300 años cuando nacieron las Casas del Castañar, forman parte del 10 % de castaños que superaron la tinta y a punto estuvieron de ser apeados para hacerle un hueco a los cerezos. Hoy están protegidos como Árboles Singulares de Extremadura. Deberían ser venerados, pero qué poca gente los conocía y valoraba hace tan sólo 15 años.

sábado, 15 de octubre de 2016

Araña moteada saltadora (Eresus kollari).

Eresus kollari. Macho. Sierra del Risco, Sierra de Fuentes (Cáceres).

Pese a su diminuto tamaño, un macho a duras penas alcanza 1 cm, Eresus kollari es una araña que no pasa desapercibida. Parece de dibujos animados. Su taxonomía es bastante complicada, parece vivir en un bucle especie-subespecie-especie, unido con diversos cambios de nomenclatura: Eresus niger, Eresus cinnaberinus.

Repasando su distribución en España me encuentro un trabajo de 2014 donde se cita a la especie en 19 provincias. Por el Este baja hasta Málaga y por el Centro-oeste parece quedar al norte del Sistema Central, ausente por tanto de Extremadura. Un patrón muy habitual que, de no ser porque la he observado en varios puntos de la provincia de Cáceres, me parecería un clásico de la biogeografía. ¿Será esto otra excepción, o acaso tenemos un agujero enorme en cuanto al conocimiento de nuestra diversidad biológica en Extremadura?

Eresus kollari. Hembra. Valcorchero, Plasencia (Cáceres).


Eresus kollari es una araña de suelo, que vive casi toda su vida en un pequeño túnel de unos 10 cm, con una pequeña telaraña en su boca. Caza escarabajos y milpiés y parece que le encantan las cincindelas, esos escarabajos depredadores que vistos de cerca parecen un alien. En otoño los machos salen del túnel en busca de la hembra, siendo más fáciles de ver. La hembra parece que cuida de los huevos y de las crías en sus primeras fases de desarrollo. En Extremadura la he visto en claros de alcornocal y piornal, en zonas soleadas y con rocas. Por lo que he podido leer, parece una especie exigente con su hábitat, ya que es de las especies que más tarda en recolonizar terrenos que han sufrido incendios.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Pink Power: Hemidactylus turcicus

Salamanquesa rosada. Sierra de Fuentes (Cáceres).


El Saltarrostros (Tarentola mauritanica) es más abundante, más grande y con más mala leche. Pero la Salamanquesa rosada es más bonita, tiene esa belleza del Trópico que tanto nos atrae escrita en la cara.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Elogio de la planta. Francis Hallé



Aunque reconozco que no soy un asiduo lector de libros de divulgación escritos por franceses, no se puedo negar que tienen una frescura que los diferencia rápidamente de la “ortodoxia anglosajona”. Este es el segundo libro que leo de Francis Hallé (el otro es el muy recomendable “Un mundo sin invierno. Los trópicos: naturaleza y sociedades”).


Hallé es uno de los padres de la moderna arboricultura y un gran tropicalista, pero que seguramente se le recordará por su particular forma de estudiar la biodiversidad en las copas de los árboles de la selva tropical desde una plataforma sustentada por un globo aerostático. El libro es una mezcla de reivindicación de las plantas frente a nuestro “zoocentrismo” y una constatación de su verdadera importancia dentro de nuestro Planeta. Por momentos, parece un libro escrito por una planta que se asombrara de lo raritos que somos los animalejos.

martes, 19 de julio de 2016

La Calima: un consuelo.

Calima desde Sierra Nevada (Granada). 2.900 m. Foto viejorra.

Hoy mientras sacaba la basura, eran más de las 10 de la noche, las chicharras estaban cantando y el termómetro de casa marcaba los 34 ºC en la calle. Miré al cielo y vi esa horrible calima acompañante de las olas de calor del verano. La noche promete.

Sin embargo, desde hace ya algunos años encuentro mi consuelo ante esta circunstancia, fue tras leer un informe sobre los proyectos AL:PE 2 (1995) y MOLAR (2000) que estudiaron la contaminación vía atmosférica de las lagunas de las montañas europeas. Los resultados eran sorprendentes y la calima jugaba un papel inesperado.

Cuanto más cerca del centro industrial de Europa, más contaminadas estaban las lagunas por la deposición ácida (óxidos de Azufre o Nitrógeno de los combustibles fósiles). Así, las lagunas del norte de España estaban más contaminadas que las del sur. En Gredos se estudió la Laguna Cimera (2.140 m.), la que está a mayor altitud de las famosas Cinco Lagunas. El contenido en Cadmio en el hígado de los salvelinos, que se soltaron allí para pescarlos, alcanza niveles no aptos para el consumo.


Y ¿qué hay de la calima?, pues resulta que las aguas de estas lagunas de origen glaciar, en su pureza, tienen una nula reserva alcalina que neutralice la lluvia ácida. Sin embargo, el polvo sahariano que llega a la Península durante las olas de calor tiene un ph básico, que neutraliza en buena medida los efectos de esa contaminación vía atmosférica. Increíble. Ahora hay que mirar con mejores ojos a esos cielos sucios de estos días. El que no se consuela es porque no quiere.

sábado, 11 de junio de 2016

Duelo al sol. Lagartija colirroja (Acanthodactylus erythrurus).

El jovenzuelo provocando.

Cuando uno pasa un rato observando tranquilamente a un animal en su ambiente, rápidamente aparecen actitudes y comportamientos que inevitablemente ve reflejados en los de nuestra propia especie, incluso en las lagartijas.

Bajaba de recogida, tras un paseo por la parte alta de la sierra, cuando no pude evitar parar en una zona especialmente buena para la Lagartija colirroja. Será una especie de zonas áridas y vendrá equipada de serie para las dunas, pero le gustan un montón las zonas soleadas de la media montaña cacereña.

El adulto y la hormiga.


Conseguí sentarme cerca de un adulto de gran tamaño que se soleaba y que tenía ese aspecto típico de las lagartijas cuando están pegando una cabezadita. Cuando apareció un jovenzuelo abrió los ojos, lo midió visualmente, tras lo que lo ignoró sin más. Pero el jovenzuelo empezó a desafiarle levantándose todo lo posible con sus patas delanteras para parecer más grande. Esto el viejo no lo toleró y le respondió con el mismo gesto, pero el jovenzuelo no se echaba atrás. Mantuvieron el duelo un par de minutos sin que ninguno se moviera de su posición, pero en ese momento unas hormigas gordas empezaron a pasear entre las patas estiradas del viejo. Viendo ese festín bajo su cuerpo empezó a mirarlas de reojo, aunque mantenía al joven controlado. Pero la tentación era mucha y empezó a relajar su postura, más preocupado ya por las hormigas. Esto lo debió interpretar el joven como una victoria y avanzó casi medio metro hacía el adulto. Error. El adulto por ahí no iba a pasar y se lanzó como un rayo sobre el joven, que escapó entre el matorral por los pelos.


Tras su victoria, el adulto volvió al lugar de las hormigas con grandes contoneos, hizo un par de gestos de amenaza, todo lo cual recordaba al típico abusón fanfarrón, y se merendó unas hormigas.
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